Esta llave no fue creada para abrir puertas del mundo,
sino para custodiar las cámaras más secretas del alma.
Dicen que cada ser humano nace acompañado por una sombra.
No es enemiga, ni castigo: es memoria, deseo, miedo, fuerza y herida.
Una parte silenciosa que camina siempre a nuestro lado, aunque nadie pronuncie su nombre.
La serpiente, es guardiana de lo que se transforma. Ella no huye de la oscuridad: la conoce, la respeta y la protege. Entre sus curvas crecen enredaderas que no buscan la luz, sino el abrigo de lo oculto.
En el centro descansa un zafiro nacido en la penumbra. Su brillo no pretende iluminarlo todo, solo recordar que incluso en las sombras late algo vivo, bello y poderoso.
Esta llave no obliga a abrir.
Invita.